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  • 23/12/2021

    Ortobiología

    Tradicionalmente, los traumatólogos operaban o inmovilizaban las lesiones para restaurar únicamente la biomecánica, confiando en que la Madre Naturaleza y la suerte hiciesen el resto y, mejor o peor, el hueso consolidara o el tendón cicatrizara sobre el metal o la sutura, o dentro del yeso.

    Pero ya me enseñaron mis viejos maestros que la curación no puede ser impuesta, sino que debe ser cultivada.

    La Medicina Regenerativa es la parde de la Medicina que se ocupa de potenciar la capacidad que tiene el cuerpo para restaurar o hacer crecer de nuevo una parte de cuerpo que ha sido dañada por un accidente o por envejecimiento.

    En concreto, la Ortobiología es la Traumatología Regenerativa, es decir, la parte de la Medicina Regenerativa que se ocupa de restaurar la vitalidad del tejido músculo-esquelético: huesos, articulaciones, tendones, músculos, ligamentos y hasta vasos y nervios, potenciando la capacidad de curación natural del cuerpo.

     

    Los distintos tejidos tienen muy diferente capacidad de auto-regenerarse después de una lesión o deterioro, de forma que un hueso tiene mucha más capacidad de curar que un tendón, y este que el cartílago articular.

    Además, la capacidad de curación de un niño o persona muy joven es mucho mayor que la de un anciano, pues la capacidad de regeneración se va perdiendo con los años.

    Para estimular el potencial regenerativo de los tejidos empelamos técnicas tanto de Medicina como de Cirugía con implante de células madre, tejidos, biomateriales y moléculas como los factores de crecimiento y las citoquinas que hacen que los tejidos curen con más facilidad, haciendo que los tejidos envejecidos curen como si fuera una persona joven.

    Esto tiene aplicación tanto en lesiones como en procesos degenerativos crónicos (artrosis, lesiones de ligamentos y tendiditis), en los que los daños no pueden ser resueltos completamente por los mecanismos normales de curación del cuerpo.

    Aplicando la Ortobiología, somos capaces de hacer que estos tejidos deteriorados vuelvan a ser sanos.

    De estos tratamientos pueden beneficiarse tanto deportistas que necesitan recuperarse de sus lesiones en el menor tiempo posible, pero también pacientes con fracturas que tiene dificultad de consolidar y, sobre todo, personas con problemas muy frecuentes como  artrosis de rodilla o cadera o tendiditis en hombros o codos, que afectan a su calidad de vida pues le producen dolor incluso en reposo, de forma que muchas veces lo podemos curar evitando tener que somoterse a cirugías agresivas como las prótesis, o retrasando la necesidad de ponerse prótesis durante años.

    Además, podemos disminuir la necesidad de tomar medicinas para el dolor y la inflamación (anti-inflamatorios como el Ibuprofeno o el Diclofenaco, o derivados de la Morfina) que tienen efectos perjudiciales para la salud.

    La Ortobiología no solo sirve para retrasar o evitar una cirugía, sino que también se utiliza para complementarla: junto con cirugías mínimamente invasivas como la artroscopia se utiliza Medicina Regenerativa para mejorar los resultados de la misma de forma espectacular.

     

    ¿Son realmente seguros?

    Los tratamientos  que aplicamos en Ortobiología están de mostrando ser no sólo eficaces, sino también muy seguros: al utilizar el material  biológico que obtenemos del propio paciente y volvérselo a implantar o inyectar tras procesarlo para potenciar su capacidad de curación, el riesgo de rechazo y de presentar efectos adversos es mínimo.

     

    ¿Cuáles son los tratamientos más frecuentes que te puede ofrecer tu traumatólogo?

    Las terapia más habituales son:

    Factores de crecimiento y citoquinas: son proteínas que obtenemos de la sangre del paciente y que facilitan el trabajo de las células para formar tejido sano y controlar la inflamación.

    Células Mesenquimales (también llamadas “Células Madre”): son capaces de reproducirse y diferenciarse en células de diferentes tejidos: hueso, cartílago o  tendón, y que se  movilizan y activan cuando el tejido se ha dañado y hay que repararlo.

    Obteniendo estas células a partir del hueso, de la grasa o de la sangre del propio paciente se procesan para concentrarlas y los concentrados se implantan en el tejido a reparar.

    Además, estas células producen factores de crecimiento y citoquinas que favorecen la curación y a su vez atraen a más células reparativas.

    -Biomateriales: se utilizan moléculas que forman parte de nuestros tejidos, como el Ácido Hialurónico o el Colágeno, y se modifican para formar mallas o geles que sirven como “andamios” en los que crecen las células reparadoras y además promueven la multiplicación de las mismas, que a su vez secretan factores de crecimiento.

    Estos tratamientos en la mayoría de las ocasiones sólo requieren una extracción de  sangre y una inyección en la parte dañada, aunque en ocasiones  empelamos cirugía poco agresiva, como la artroscopia, para implantarlas.

    En general, se utilizan diferentes combinaciones de estos tratamientos para conseguir el máximo beneficio en cada paciente.

    Como analogía se podría poner a un jardinero, que planta semillas (que serían las células madre) y las riega (el agua y al abono serían los factores de crecimiento y las citoquinas) para que la planta de tu cuerpo brote y florezca.

    Vaya, que los traumatólogos estamos pasando de ser mecánicos a ser jardineros.

     

    Existen también otras técnicas más avanzadas, como las terapias con cultivos celulares o la terapia génica, en la que se introducen genes en las células para mejorar su función y se implantan estas en los tejidos lesionados.

    ¿Son tratamientos realmente eficaces?

    Hay publicados multitud de estudios científicos que avalan y evidencian la eficacia de estos tratamientos para la artrosis y para las lesiones deportivas, y cada vez se publican más estudios con altos niveles de evidencia.

    La evidencia científica cada vez es mayor, pues a medida que investigamos vamos afinando las indicaciones a medida que sabemos más y tenemos más experiencia.

    Haz la prueba: en un buscador científico de internet, por ejemplo el “Google Scholar”, que está abierto a todo el mundo, si buscas los términos (casi todas las publicaciones están en inglés) “osteoarthritis” (artrosis) y “PRP” (factores de crecimiento de las palquetas) encontrarás más de 17000 artículos científicos publicados; si buscas “osteoarthritis” y “mscs” (células mesenquimales) encontrarás más de 27000.

    Ya tienes para entretenerte.

    Tienes que tener en cuenta que la Ortobiología es una especialidad en constante desarrollo y son de esperar en un futuro próximo resultados cada vez mejores.

    Pero también tiene sus detractores, “negacionistas”, como siempre que se logra un avance científico: personas ancladas en técnicas del pasado, que se resisten al cambio.

    Por tanto, probablemente encontrarás traumatólogos de edad avanzada o no tan avanzada, pero con mentalidad senescente, que no te recomienden estos tratamientos.

    El tiempo pondrá las cosas en su sitio.

    Por otra parte, también hay “profesionales” que únicamente controlan una técnica y la aplican para todo, o los que, aprovechando la notoriedad pública que tienen estos tratamientos al aplicarse a celebridades del deporte, ponen Factores de Crecimiento a todo lo que se mueve, y también a lo que no se mueve, con unos resultados decepcionantes, por supuesto.

    Siempre tenemos que elegir y adecuar el tratamiento y personalizarlo para cada paciente, y tener en cuenta las limitaciones de la ortobiología:

    Si tenemos un paciente de edad avanzada con avanzado deterioro, gran deformidad  ósea y rigidez articular, no servirá de nada implantarle células madre: habrá que sustituir la articulación por una prótesis.

    O si un tendón está arrancado, tendremos que reinsertarlo siempre con cirugía como primer paso, aunque como complemento puedan utilizarse también terapias regenerativas.

    La Ortobiología complementa a la Cirugía, no la sustituye.

    Siempre confía en un traumatólogo experto que domine un amplio abanico de técnicas para tratar tu problema, y pueda explicarte cuál es la mejor opción en tu caso de forma personalizada.

     

    ¿Cuándo empieza a notar el paciente la mejoría y cuánto dura el efecto?

    Para responder a esta pregunta hay que comprender un poco la fisiopatología de las lesiones.

    Hay que tener en cuenta que la Ortobiología actúa sobre las diferentes fases de curación del cuerpo:

    En una primera fase, que dura una semana, se produce inflamación y agregación de células que secretan moléculas que atraerán a plaquetas y otras células como macrófagos y células inmunitarias, que “limpian” la zona, eliminando los tejidos dañados.

    En una segunda fase, que dura unas 3 semanas, se produce la fase proliferativa, en la que se atraen células reparadoras que forman tejido nuevo.

    En una tercera fase que dura meses (fase de remodelación), los tejidos se van moldeando y adaptando a su función.

    Si la fase inflamatoria inicial dura demasiado,  si no se atraen células reparativas (células madre) suficientes, o estas no actúan correctamente y forman un tejido con un a estructura diferente a la original , las lesiones no curarán, sino que se destruirán  o formarán cicatrices que hacen que el cuerpo no funcione correctamente.

     

    La aplicación de terapias de Medicina Regenerativa estarían encaminadas a.

    1.-Modular la fase inflamatoria inicial, pues en ella se produce una atracción mediante citoquinas de células como Linfocitos, Neutrófilos y Macrófagos que eliminan patógenos y detritus celulares y de plaquetas que contienen gránulos con factores de crecimiento que actúan sobre células que intenvendrán en la regeneración tisular.

    2.-Estimular la fase proliferativa a nivel celular o de señales celulares para que se pueda producir abundante matriz extracelular de composición similar a la original.

    3.-Favorecer la fase de remodelación, favoreciendo la organización de matriz extacelular y evitando o minimizando la formación de fibrosis.

     

    Así, aunque los tratamientos empiecen a ser eficaces desde las horas siguientes desde su aplicación, los efectos tardan más en notarse: mientras que los efectos beneficiosos del Hialurónico empieza a notarse desde el 3º día, y dura unos 6 meses, las infiltraciones con factores de crecimiento, citoquinas y células mesenquimales  empiezan a notarse tras varias semanas desde su aplicación, y los efectos duran mucho más, incluso a veces se consigue una curación definitiva de los tejidos.

     

    Lo realmente importante no es conseguir una mejoría muy rápida, sino conseguir que los efectos sean duraderos, y aplicar combinaciones de terapias que se potencien entre sí, logrando una gran mejoría funcional.

    Para más información, visita

    www.artrosis.clinic