Todos conocemos (o lo haremos, si tenemos la suerte) los efectos en nuestro cuerpo del paso del tiempo: pérdida de elasticidad en los tejidos con rigidez articular, flacidez y propensión a lesiones, disminución de masa muscular, osteoporosis… y cosas peores, mucho peores, si llegamos a vivir lo suficiente…Eso dicen.

Juventud, divino tesoro. Cuando somos jóvenes, creemos que viviremos así eternamente y, de pronto, un día te dicen: “perdone, señora”, y se acabó. Sic transit Gloria Mundis. Fue bonito mientras duró.

¿O puede que no?

A nivel celular el envejecimiento en las células musculares se manifiesta en la disminución del número y función de las mitocondrias, que son uno de los motores  que usan las células para producir energía. Cuando estas fallan, los músculos no se regeneran bien y empiezan los problemas.

 

Pues bien, la revista científica “Cell Metabolism” ha publicado un experimento que nos puede dar las claves de cómo evitar el envejecimiento muscular:

Se incluyeron en el estudio 72 personas sanas de diferentes edades: menores de 30  y mayores de 64, y se valoró inicialmente la salud mitocondrial de sus células musculares, y sus niveles de azúcar en sangre.

Los investigadores de la Clínica Mayo en Rochester, EEUU, los asignaron de forma aleatoria en 4 grupos y cada grupo realizó un programa de entrenamiento de 12 semanas:

-Un grupo realizó levantamiento de pesas

-Otro grupo realizó entrenamiento de intervalos (“HIIT:  high intensity interval training”)

-El tercer grupo realizó levantamiento de pesos unos días y otros  sesiones de bicicleta a ritmo moderado durante 30 minutos, en días alternos.

-El cuarto grupo no hizo nada de ejercicio.

 

Tras 12 semanas, todos los grupos que habían realizado ejercicio mejoraron la habilidad de regular el azúcar en sangre.

Además se encontró que:

-Los que realizaron ejercicios de levantamiento de pesas aumentaron la fuerza y la masa muscular.

-Los que realizaron ejercicios de alta intensidad (HIIT) mejoraron la resistencia cardiovascular.

 

Y ahora viene lo sorprendente: tras realizar biopsias musculares, en el grupo con entrenamiento de intervalos a alta intensidad se constató la modificación genética en genes relacionados con la capacidad mitocondrial de producción de energía, aumentando el número y la “salud” de las mitocondrias.

Y lo mejor de todo: este efecto “rejuvenecedor” a través de la modificación epigenética inducida por el ejercicio fue  mucho mayor en los pacientes mayores de 64 años (mejoraron 400 genes respecto a 274 genes en los menores de 30 años). (La verdad es que es lógico que a mayor juventud sea  más difícil rejuvenecer).

Las mejoras genéticas en pacientes tanto jóvenes como ancianos fueron mucho menores en los grupos que realizaban pesas (33 genes) o actividad aeróbica suave-moderada (19 genes).

 

Por tanto, el Dr Sreekumaran Nair, director del estudio, profesor de Medicina y endocrinólogo en la Clínica Mayo, sugiere que el envejecimiento muscular podría “corregirse” con entrenamientos interválicos de alta intensidad o HIIT ( que ya habían demostrado anteriormente su eficacia para mejorar el rendimiento aeróbico según demostró el Dr Tabata y también se utilizaba para perder grasa por sus efectos mantenidos lipolíticos tras terminar el entrenamiento).

 

Nunca es demasiado tarde para empezar.

Menos Botox y más ejercicio.

 

 

 

Bibliografía:

 

Enhanced Protein Translation Underlies Improved Metabolic and Physical Adaptations to Different Exercise Training Modes in Young and Old Humans

Robinson, Matthew M. et al.

Cell Metabolism , Volume 25 , Issue 3 , 581 – 592