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Presentación y Filosofía de Trabajo.

Dr. Luis Gallego

Dr Luis Gallego
Tradicionalmente, los traumatólogos operaban o inmovilizaban las lesiones para restaurar únicamente la biomecánica, confiando en que la Madre Naturaleza y la suerte hiciesen el resto y, mejor o peor, el hueso consolidara o el tendón cicatrizara sobre el metal o la sutura, o dentro del yeso.

Pero ya me enseñaron mis viejos maestros que la curación no puede ser impuesta, sino que debe ser cultivada.

La Medicina Regenerativa es la parde de la Medicina que se ocupa de potenciar la capacidad que tiene el cuerpo para restaurar o hacer crecer de nuevo una parte de cuerpo que ha sido dañada por un accidente o por envejecimiento.

En concreto, la Ortobiología es la Traumatología Regenerativa, es decir, la parte de la Medicina Regenerativa que se ocupa de restaurar la vitalidad del tejido músculo-esquelético: huesos, articulaciones, tendones, músculos, ligamentos y hasta vasos y nervios, potenciando la capacidad de curación natural del cuerpo.

 

Los distintos tejidos tienen muy diferente capacidad de auto-regenerarse después de una lesión o deterioro, de forma que un hueso tiene mucha más capacidad de curar que un tendón, y este que el cartílago articular.

Además, la capacidad de curación de un niño o persona muy joven es mucho mayor que la de un anciano, pues la capacidad de regeneración se va perdiendo con los años.

Para estimular el potencial regenerativo de los tejidos empelamos técnicas tanto de Medicina como de Cirugía con implante de células madre, tejidos, biomateriales y moléculas como los factores de crecimiento y las citoquinas que hacen que los tejidos curen con más facilidad, haciendo que los tejidos envejecidos curen como si fuera una persona joven.

Esto tiene aplicación tanto en lesiones como en procesos degenerativos crónicos (artrosis, lesiones de ligamentos y tendiditis), en los que los daños no pueden ser resueltos completamente por los mecanismos normales de curación del cuerpo.

Aplicando la Ortobiología, somos capaces de hacer que estos tejidos deteriorados vuelvan a ser sanos.

De estos tratamientos pueden beneficiarse tanto deportistas que necesitan recuperarse de sus lesiones en el menor tiempo posible, pero también pacientes con fracturas que tiene dificultad de consolidar y, sobre todo, personas con problemas muy frecuentes como  artrosis de rodilla o cadera o tendiditis en hombros o codos, que afectan a su calidad de vida pues le producen dolor incluso en reposo, de forma que muchas veces lo podemos curar evitando tener que someterse a cirugías agresivas como las prótesis, o retrasando la necesidad de ponerse prótesis durante años.

Además, podemos disminuir la necesidad de tomar medicinas para el dolor y la inflamación (anti-inflamatorios como el Ibuprofeno o el Diclofenaco, o derivados de la Morfina) que tienen efectos perjudiciales para la salud.

La Ortobiología no solo sirve para retrasar o evitar una cirugía, sino que también se utiliza para complementarla: junto con cirugías mínimamente invasivas como la artroscopia se utiliza Medicina Regenerativa para mejorar los resultados de la misma de forma espectacular.

 

¿Son realmente seguros?

Los tratamientos  que aplicamos en Ortobiología están de mostrando ser no sólo eficaces, sino también muy seguros: al utilizar el material  biológico que obtenemos del propio paciente y volvérselo a implantar o inyectar tras procesarlo para potenciar su capacidad de curación, el riesgo de rechazo y de presentar efectos adversos es mínimo.

 

 

¿Cuáles son los tratamientos más frecuentes que te puede ofrecer tu traumatólogo?

Las terapias más habituales son:

Factores de crecimiento y citoquinas: son proteínas que obtenemos de la sangre del paciente y que facilitan el trabajo de las células para formar tejido sano y controlar la inflamación.

Células Mesenquimales: son capaces de reproducirse y diferenciarse en células de diferentes tejidos: hueso, cartílago o  tendón, y que se  movilizan y activan cuando el tejido se ha dañado y hay que repararlo.

Obteniendo estas células a partir del hueso, de la grasa o de la sangre del propio paciente se procesan para concentrarlas y los concentrados se implantan en el tejido a reparar.

Además, estas células producen factores de crecimiento y citoquinas que favorecen la curación y a su vez atraen a más células reparativas.

-Biomateriales: se utilizan moléculas que forman parte de nuestros tejidos, como el Ácido Hialurónico o el Colágeno, y se modifican para formar mallas o geles que sirven como “andamios” en los que crecen las células reparadoras y además promueven la multiplicación de las mismas, que a su vez secretan factores de crecimiento.

Estos tratamientos en la mayoría de las ocasiones sólo requieren una extracción de  sangre y una inyección en la parte dañada, aunque en ocasiones  empelamos cirugía poco agresiva, como la artroscopia, para implantarlas.

En general, se utilizan diferentes combinaciones de estos tratamientos para conseguir el máximo beneficio en cada paciente.

Como analogía se podría poner a un jardinero, que planta semillas (que serían las células madre) y las riega (el agua y al abono serían los factores de crecimiento y las citoquinas) para que la planta de tu cuerpo brote y florezca.

Vaya, que los traumatólogos estamos pasando de ser mecánicos a ser jardineros.

Dr. Luis Gallego
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